30/5/26 El conflicto en Medio Oriente: choque de geopolíticas y su contexto.



Una herida que no puede disimularse: la guerra de Irán remodela el poder estadounidense

Por Mazen Al-Najjar (*)

La consecuencia más significativa de una guerra con Irán no sería un cambio sobre el terreno ni el colapso del régimen. Más bien, podría ser una erosión gradual de los supuestos que rodean la hegemonía estadounidense.

Concluida recientemente la cumbre sino-estadounidense y disipada su atmósfera, emergió algo de mayor trascendencia: nuevas evaluaciones de los daños causados por los bombardeos en la guerra de Irán.

Durante varios días, imágenes satelitales, valoraciones de inteligencia filtradas e informes independientes comenzaron a revelar el alcance y el impacto de las acometidas de misiles y drones iraníes sobre la infraestructura estadounidense y del Golfo durante las hostilidades.

Lo que esas imágenes revelan trasciende con mucho la mera destrucción en el teatro de operaciones.

Según Robert Pape, catedrático de Relaciones Internacionales y autor del blog La trampa de la escalada, ponen de manifiesto la brecha creciente entre el éxito táctico y el estratégico.

Si bien Washington demostró su capacidad para ejecutar reiterados ataques aéreos contra Irán, Teherán probó algo más sustantivo: su aptitud para infligir pérdidas militares y políticas de consideración a la posición estadounidense en el Golfo sin clausurar el estrecho de Ormuz, sin invadir a los países vecinos y sin derrotar a las fuerzas norteamericanas en el sentido militar convencional. Esta distinción podría convertirse en una de las lecciones estratégicas más importantes del conflicto.

1. Éxito táctico estadounidense frente a éxito estratégico iraní

La administración Trump siguió concentrada en bombardear las instalaciones iraníes. Desde el punto de vista operacional estricto, numerosas incursiones resultaron exitosas: se destruyeron emplazamientos, se degradó infraestructura y se eliminaron activos iraníes. Pero la estrategia no se reduce a la precisión con que los proyectiles alcanzan sus blancos; concierne a si el empleo de la fuerza genera resultados políticos sostenibles.

Las nuevas valoraciones revelan que Irán conservó capacidades misilísticas y de drones considerables tras semanas de ataques aéreos. Funcionarios estadounidenses reconocen ahora en privado que los sistemas iraníes demostraron mayor resiliencia, mayor dispersión geográfica y mayor velocidad de reconstitución de lo que anticipaban las premisas previas a la guerra.

Este hecho es de capital importancia: si Irán mantiene la capacidad de amenazar bases estadounidenses, nodos logísticos, infraestructuras energéticas y operaciones navales después de repetidas campañas aéreas, difícilmente producirán los bombardeos de corta duración resultados estratégicos decisivos.

Lo que generan, en cambio, es la dinámica que Pape denominó "la trampa de la escalada": cada ronda de coerción militar acrecienta la presión hacia una escalada ulterior, porque ningún bando alcanza una resolución estratégica duradera.

La pregunta operacional ya no es si Estados Unidos puede bombardear Irán —puede hacerlo—. La pregunta estratégica es si el bombardeo por sí solo basta para restaurar la hegemonía absoluta estadounidense dentro del sistema del Golfo. Las evidencias emergentes apuntan, de forma cada vez más inequívoca, a la negativa.

Durante 30 años, el poder estadounidense en la región descansó en parte sobre la percepción de que ningún Estado regional podía desafiar seriamente la supremacía militar norteamericana de forma sostenida. La reciente guerra contra Irán podría convertirse en el conflicto que pulverizó ese paradigma. Y una vez que las percepciones de hegemonía se tambalean, los aliados recurren a la cobertura de riesgos, los adversarios comienzan a explorar los nuevos márgenes, y sostener la disuasión en cualquier otro escenario deviene considerablemente más costoso.

2. Una geografía del temor y un profundo giro estratégico

Entre las consecuencias de la guerra que no recibieron el análisis suficiente figura lo ocurrido con el despliegue de la Marina estadounidense. Activos navales de primer orden operan hoy a mayor distancia de las costas iraníes de lo que los planificadores consideraban necesario antes del conflicto. Este reposicionamiento constituye en sí mismo una señal estratégica de peso.

La expansión iraní del alcance de misiles y drones obligó a porciones de la capacidad estadounidense a alejarse del núcleo del teatro de operaciones. El quid de la cuestión no reside en si la Marina norteamericana conserva un poder excepcional a escala global —lo conserva—.

Reside en que la denegación de acceso a una zona determinada reporta beneficios a Irán incluso sin victoria sobre el terreno. Irán no necesita hundir un portaaviones para modificar el comportamiento operacional estadounidense; le basta con generar la incertidumbre y el riesgo suficientes para complicar y encarecer las operaciones próximas a largo plazo.

Este es el principio militar de mayor calado que se estudia hoy en distintas capitales del mundo. Potencias regionales relativamente más débiles, pero armadas con misiles de precisión, drones, infraestructura reforzada y sistemas de lanzamiento distribuidos, pueden cercenar las ventajas e interferir en la proyección de fuerza estadounidense sin infligirle una derrota flagrante. Esto constituye un profundo giro estratégico.

Lo que torna este momento especialmente alarmante es que una parte considerable del Washington oficial carece aún de la preparación psicológica para asimilarlo. Las élites estadounidenses de ambos partidos pasaron treinta años dando por sentado que el poder aéreo de precisión y la supremacía naval bastaban para doblegar a los adversarios regionales a un coste aceptable.

La guerra iraní se convierte así en el primer conflicto de envergadura que obliga a los responsables políticos de Washington a confrontar la posibilidad de que ese axioma haya dejado de ser válido. Irán demostró su capacidad para imponer riesgos muy superiores a los que Washington anticipó antes del estallido de la guerra.

3. Los aliados del Golfo recalculan en silencio

Las repercusiones políticas se propagan ahora por todo el Golfo. Las monarquías de la región operaron durante décadas bajo una premisa fundamental: sucediera lo que sucediese, Estados Unidos controlaría en última instancia cualquier escalada. Esa premisa ya no es tan sólida como antes.

Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros socios regionales observaron cómo misiles iraníes penetraban defensas sofisticadas, perturbaban infraestructuras vitales y obligaban a Estados Unidos a adoptar prolongadas medidas de protección en múltiples bases militares. Y, sobre todo, vieron a Washington esforzarse por articular un plan de resolución coherente.

Así mutan las percepciones del poder en la política internacional: no de golpe, sino gradualmente. Los aliados comienzan a cubrirse. Los actores regionales reducen su dependencia de Washington. Los competidores avanzan con mayor audacia sobre las nuevas realidades.

La incertidumbre estratégica se propaga con mayor celeridad de lo que los resultados de los combates por sí solos anunciarían. Esto explica en parte la creciente cautela de las capitales del Golfo a la hora de facilitar y ampliar las operaciones estadounidenses contra Irán. Perciben algo esencial: la geografía no cambia. Irán seguirá siendo su vecino permanente mucho después de que los portaaviones estadounidenses y sus escoltas emprendan el viaje de regreso.

4. El dilema de Kagan: la escalada como círculo vicioso

La semana pasada, uno de los análisis más reveladores no provino de los críticos de la guerra, sino de uno de los principales arquitectos del intervencionismo estadounidense contemporáneo.

En un artículo notable publicado en The Atlantic bajo el título "Jaque mate en Irán", Robert Kagan sostuvo que Estados Unidos podría haber sufrido ya lo que denominó una derrota estratégica "irreparable e imposible de ignorar", y advirtió de que "no habrá retorno al estado anterior", reconociendo al mismo tiempo que Irán alteró radicalmente el equilibrio regional pese a semanas de devastadoras acometidas estadounidenses e israelíes.

La valoración de Kagan reviste una importancia excepcional porque representa un reconocimiento
—tardío, pero significativo— del problema estructural ante el que muchos alertaron antes del estallido.

Durante meses, Pape y sus colegas de la escuela realista estructural sostuvieron que las campañas de bombardeo limitadas contra Irán no producirían resultados políticos decisivos, dado que los arsenales de misiles dispersos iraníes, sus capacidades de denegación de acceso y su arraigo regional hacen de la coerción duradera una empresa harto improbable.

El peligro nunca residió únicamente en el fracaso de los ataques aéreos. Residió en que la frustración táctica generaría presión hacia una escalada de mayor alcance.

Kagan suscribe hoy implícitamente la primera parte de esta premisa, pero su conclusión apunta hacia más beligerancia. Una vez que los responsables políticos asumen que el éxito militar táctico no logró producir una salida estratégica, la presión en Washington hacia una escalada más amplia se intensifica.

Si las campañas breves fracasan, los partidarios de la línea dura exigen campañas más prolongadas. Si el poder aéreo por sí solo resulta insuficiente, la presión se desplaza hacia objetivos más amplios, operaciones regionales extendidas, escalada cibernética, confrontación naval y, en última instancia, el compromiso con una intervención terrestre sobre los emplazamientos de misiles o la infraestructura nuclear.

En esto consiste precisamente, según Pape, "la trampa" de la trampa de la escalada: la lógica de la coacción acaba por imponerse a la lógica de la contención. No se trata de una hipótesis especulativa, sino de un patrón histórico recurrente desde Vietnam hasta la invasión de Irak: el poder militar fracasa en producir resultados políticos decisivos con rapidez; los responsables interpretan ese fracaso no como un límite intrínseco de la lógica coercitiva, sino como prueba de la insuficiencia de la fuerza empleada; y la escalada se convierte en un círculo vicioso.

La trascendencia del momento actual reside en que el más prominente defensor del intervencionismo reconoció la realidad estratégica subyacente.

El debate en Washington ya no gira en torno a si la guerra tuvo éxito o no. Gira, de forma creciente, en torno a si el establishment está dispuesto a escalar aún más con el único fin de evitar reconocer que la coerción limitada fracasó en restaurar el equilibrio regional previo.

5. El equilibrio estratégico muta de verdad

El resultado más importante de la guerra de Irán no será un cambio territorial ni un colapso del sistema. Será, previsiblemente, la erosión gradual de los supuestos que sustentan la hegemonía estadounidense misma.

El conflicto se interpreta internacionalmente —y de manera creciente— no como una disputa aislada en Medio Oriente, sino como la demostración de que incluso el ejército más poderoso del mundo afronta limitaciones crecientes ante potencias regionales decididas que poseen misiles de precisión, drones y sistemas de defensa multicapa.

Por ello, las evaluaciones de daños de los bombardeos en ambos bandos revisten tal importancia. No son meras valoraciones técnicas de instalaciones destruidas; son indicadores tempranos de una era estratégica en transformación. Los planificadores militares de Beijing, Moscú y las capitales del mundo en desarrollo estudian esas evaluaciones con suma atención.

La pregunta ya no es si Estados Unidos puede destruir objetivos. La pregunta es si el poder militar estadounidense aplastante se traduce todavía, de forma fiable, en control político.

Y la cuestión más profunda ya no es si Washington retiene la capacidad de castigar a sus adversarios, sino si el castigo por sí solo basta para ejercer dominación o hegemonía política.

Esta es la pregunta estratégica que se cierne ahora sobre el Golfo. Y de manera creciente, se cierne sobre el propio poder estadounidense. Por ello, la guerra de Irán dejó de ser un asunto exclusivamente de Medio Oriente para convertirse en la crónica de los límites del poder estadounidense en el siglo que transcurre. Así remodela este conflicto no solo la región, sino los equilibrios de poder globales del porvenir.

(*) Mazen Al-Najjar

Escritor palestino e investigador en historia y sociología

FUENTE: https://espanol.almayadeen.net/articles/2185921/-una-herida-que-no-puede-disimularse--la-guerra-de-iran-remo

El respaldo de Rubio a Líbano: La amistad estadounidense mortal

Por Bouthayna Ollaik

Cabe señalar que el apoyo estadounidense no es fiable. Las experiencias y lecciones aprendidas de la historia de las relaciones de Estados Unidos, tanto con gobiernos como con fuerzas no gubernamentales en el mundo y la región, presagian un destino dramático para esta relación.

La celeridad de la reacción estadounidense ante el último discurso del secretario general de Hizbullah, el Sheikh Naim Qassem, con ocasión del aniversario del Día de la Resistencia y la Liberación, resultó llamativa.

Pese a las múltiples ocupaciones del secretario de Estado de Estados Unidos, este no vaciló en dedicar una extensa declaración a Líbano, orientada a ratificar el apoyo de su país al gobierno de Nawaf Salam.

La postura que manifestó Sheikh Qassem constituye un planteamiento que se repite a diario en numerosas naciones catalogadas como democráticas, pues afirmó: "El pueblo posee el derecho de tomar las calles para deponer al gobierno".

Dicha postura condensa un principio rector que yace en el núcleo de los sistemas democráticos, donde el pueblo figura como la fuente de todos los poderes y, por ende, la destitución de los gobiernos representa un derecho natural inherente a este.

En cuanto al actual gobierno libanés, incapaz de materializar logro alguno, concurren en él todas las condiciones propicias para una revolución popular. Esta administración no halló solución ante la catástrofe de los fondos confiscados a los depositantes, no incrementó las horas de suministro eléctrico ni diseñó plan serio alguno para abordar la crisis de los residuos.

La lista de asuntos urgentes despojados de respuesta gubernamental se tornó interminable, a lo que se suma la incapacidad del ejecutivo para defender al Líbano frente a la agresión israelí, para liberar el territorio ocupado y para gestionar con solvencia los asuntos del Estado, grandes o pequeños.

¿Por qué se apresuró Rubio, entonces, a respaldar al gobierno libanés a pesar de su fracaso?

Washington secunda habitualmente a gobiernos que reúnen ciertas especificidades; la principal de ellos radica en su sumisión al mandato estadounidense, su implicación en su proyecto y el desempeño de funciones que sirvan a su agenda. Tal es la condición de numerosos gobiernos que gozan del auspicio estadounidense en el orbe.

No obstante, en nuestra región se adiciona un requisito fundamental: que el gobierno respaldado ejerza como tutor y salvaguarda de los intereses israelíes, aun cuando esto suceda a expensas de los intereses nacionales, asumiendo y aceptando la supremacía de "Israel". Y el gobierno de Nawaf Salam cumple estas condiciones en grado sumo.

La autoridad en Líbano acudió a negociaciones directas con los israelíes sin condición ni reserva alguna, de un modo que favoreció los intereses estadounidenses e israelíes, en medio de una evidente e indisimulada claudicación de los intereses nacionales mediante la renuncia a todos los elementos de fuerza; a la cabeza de ellos, las armas de la Resistencia, cuya ilegalidad se determinó por decreto gubernamental, lo cual materializó un objetivo israelí primordial.

Por consiguiente, la declaración de Rubio se circunscribe a su curso político estadounidense natural.

Sin embargo, lo que merece una rigurosa atención es que el apoyo de Washington carece de fiabilidad. Las experiencias y lecciones extraídas de la historia de las relaciones de los Estados Unidos, ya sea con gobiernos o con actores no estatales en el mundo y en la región, auguran un destino dramático para este vínculo.

Washington abandona prestamente a sus aliados, independientemente de las concesiones que estos otorguen, en el preciso instante en que mutan sus intereses o cuando el costo del respaldo supera el beneficio político o militar.

Así acaeció sucesivamente con Ngo Dinh Diem en Vietnam, Pinochet en Chile, la familia Somoza en Nicaragua, Marcos en Filipinas, Reza Pahlaví en Irán, Hamid Karzai y, posteriormente, Ashraf Ghani en Afganistán. Todos ellos quedaron desamparados ante su suerte sin previo aviso y sin la preservación del más mínimo decoro.

El mismo fenómeno se replicó en nuestro mundo árabe; la experiencia de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) de origen kurdo en Siria, tras años de sustento, constituye uno de los ejemplos más recientes y elocuentes.

Estados Unidos instrumentalizaron a las FDS para mantener a Siria en un estado de "inestabilidad política", y las apoyaron para que fuesen la fuerza hegemónica sobre los recursos estratégicos en el este y noreste de Siria, actuando como un agente que afianzase la influencia estadounidense en el territorio.

A pesar de ello, las FDS se descubrieron fuera de las prioridades estadounidenses cuando sus aspiraciones políticas colisionaron con los entendimientos entre Washington y Ankara; por lo que la Casa Blanca se inclinó hacia componendas con Ankara y Damasco, pretiriendo el respaldo a un proyecto de amplia autonomía kurda.

Con anterioridad a estos sucesos, Washington desamparó a los presidentes de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali, y de Egipto, Hosni Mubarak, autor este último de la célebre máxima: "Quien se cobija con los estadounidenses, se halla desnudo".

Quizá la experiencia de los cristianos en Líbano y su nexo con los estadounidenses constituya uno de los ejemplos más preclaros. Los libaneses rememoran con frecuencia el ofrecimiento que Kissinger trasladó al expresidente de la República, Suleiman Frangieh, en la década de los setenta del siglo pasado, relativo al traslado de los cristianos de Líbano a bordo de buques estadounidenses.

Dicho episodio se considera una de las pruebas más difundidas de que los estadounidenses no otorgaron valor alguno a la presencia cristiana en Líbano y de su disposición a abandonarlos con presteza. Esto se evidenció posteriormente en la Guerra de la Montaña en 1983, y luego al término de la guerra civil, la cual derivó en el Acuerdo de Taif; este tratado incluyó cláusulas que mermaron las prerrogativas de los cristianos en la estructura libanesa, en paralelo con el abandono de los líderes cristianos de la época, entre quienes destacó Michel Aoun —cuyo exilio a París no impidió Washington— y Samir Geagea —de cuyo encarcelamiento tampoco legisló veto alguno—.

Todo ello aconteció a pesar de que los cristianos, en las coyunturas cruciales, actuaban bajo la premisa de que Washington detentaba el noventa y nueve por ciento de las cartas de juego, por lo que erigieron sus expectativas sobre dicha base.

Empero, los estadounidenses no vacilaron en dejarlos a merced de su destino, erigiéndose Washington en uno de los artífices de la etapa posterior a Taif, la cual excluyó a los cristianos de los centros de decisión libaneses durante largos años.

Esta errónea apuesta por los estadounidenses se repite hoy por parte de la autoridad gobernante y, específicamente, por los presidentes Aoun y Salam, quienes depositaron todos sus activos en manos del actor estadounidense sin extraer las lecciones y moralejas de la historia reciente.

Por tanto, cabe afirmar que las palabras de Rubio, las cuales entrañaron una defensa del gobierno libanés tras las declaraciones del secretario general de Hizbullah, carecen del valor del papel en que se plasmaron, por cuanto el peligro subyace en la confianza hacia la amistad "mortal" de Estados Unidos, según la descripción del más célebre secretario estadounidense, Kissinger, quien sentenció: "Resulta peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser su amigo puede llegar a ser fatal".

Fuente: https://espanol.almayadeen.net/articles/2186145/-el-respaldo-de-rubio-al-libano--la-amistad-estadounidense-m

Los dineros en la carrera política del Rubio de Miami

Por Juana Carrasco Martín

Un grupo de multimillonarios ultraconservadores y retrógrados lo impulsan, así como la Asociación Nacional del Rifle

El mensaje de Washington se repite una y otra vez: Cuba es la siguiente en su lista de «cambio de régimen» y en esa intención de eliminar a la nación y al pueblo que ha dado ejemplo de independencia, soberanía y resiliencia desde 1959 a la región que el imperio considera su patio trasero favorito, se destaca uno que empuja para no darse golpe: Marco Rubio.

Desde que asumió el cargo de Secretario de Estado, ha seguido una política exterior despiadada porque se cree en el derecho revanchista de someter a Cuba, cuando ni sabe lo que es sentarse en el muro del Malecón habanero y solo ha pisado una vez tierra cubana, cuando fue a la Base Naval que Estados Unidos ocupa ilegalmente en nuestro Guantánamo.

Fue el 29 de mayo de 2012 cuando el entonces senador republicano e integrante del Comité de Inteligencia del Senado, para evaluar el campo de concentración y tortura que George W. Bush, el hijo, instaló en la base militar en 2002 para los hombres secuestrados en diversos lugares del mundo, bajo el supuesto de que eran "terroristas" vinculados con los atentados del 11 de septiembre y a quienes llamaron "combatientes enemigos ilegales", para evitarse acusaciones y juicios legales. 

Entonces, también le informaron del "valor estratégico" de la base para la Marina de guerra, la Guardia Costera estadounidenses y la seguridad de EE. UU. Por eso, sonaron las alarmas del Rubio cuando el presidente Barack Obama decidió en 2014 iniciar un proceso de normalización de las relaciones con Cuba, se restablecieron las embajadas en La Habana y Washington en el verano de 2015, y señaló la intención de cerrar el campo de detención en el centro militar que ocupa ilegalmente uno de los mejores puertos de Cuba.

Como resultado, en 2016, cuando era uno de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana, Marco Rubio se unió a otros tres senadores republicanos para presentar un proyecto de ley para "blindar" la existencia de la Base Naval de EE. UU. —por cierto, el único enclave militar extranjero existente en Cuba, impuesto a la cañona, bajo la intervención estadounidense y con aval de la Enmienda Platt, contra la soberanía del pueblo cubano.

El Rubio buscaba en aquel año electoral de 2016 ganancia política con la mira puesta en la Casa Blanca, una meta que mantiene en su agenda y donde aspira a ser, algún día, residente. Su verdadero sueño, y no aquel que presentó en su libro Un hijo americano, de cuando era niño, cuando se jactaba de que "algún día lideraría un ejército de exiliados para derrocar a Fidel Castro y convertirme en presidente de una Cuba libre". 

A fin de cuentas, todos sus pasos en la cloaca de la politiquería estadounidense han sido dados en busca de utilidades y siempre se ha vendido en su natal Miami con la promesa de someter a Cuba, que no es el único propósito para el mundo de este rancio conservador, quien ve como enemigos esenciales a China, Rusia e Irán y como amigo entrañable al genocida Israel del sionismo. «Creo que el mundo es un lugar más seguro y mejor cuando Estados Unidos es la potencia militar más fuerte». Así piensa y así actúa.

Como empleé los términos politiquería, ganancia, utilidades y vendido, aprovecho para hurgar en quiénes le han pagado o contribuido a su carrera y los árboles torcidos a cuya sombra se ha arrimado oportunistamente. 

Favor con favor se paga

Los resultados son reveladores de los cimientos de quien, con el bloqueo multiplicado que quiere transformar en intervención militar, tiene en estos momentos al pueblo cubano al borde de una crisis humanitaria mediante la "hambruna energética". Este es el término empleado por expertos de la ONU para denunciar la situación que viola el derecho internacional, leyes de libertad de comercio y de navegación y la Carta de las Naciones Unidas, todas objeto de mofa por la administración trumpista.

Veamos los intereses creados por el estadounidense floridano para poder ejercer su podredumbre aventurera. 

Un grupo de multimillonarios ultraconservadores y retrógrados lo impulsan, así como la Asociación Nacional del Rifle.

Traigo un artículo de BBC de febrero de 2018, sobre la responsabilidad de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) en los tiroteos lamentablemente habituales en la sociedad estadounidense y la violencia en ese país, y la de los políticos que apoyan a este segmento del complejo militar industrial de EE. UU. que se presenta como "la organización de derechos civiles más antigua de Estados Unidos", protectora de la Segunda Enmienda de la Constitución, la libertad de los ciudadanos de poseer y portar armas de fuego, incluso fusiles de asalto y dispositivos que multiplican el poder letal de las armas semiautomáticas. 

Había ocurrido la "Masacre de San Valentín" en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Florida, que dejó 17 jóvenes muertos y Cameron Kasky, uno de los sobrevivientes le preguntó a Marco Rubio si seguiría aceptando dinero de la NRA, "Rubio, que está entre los principales políticos señalados por recibir grandes donaciones de la agrupación, bajó la cabeza, sonrió, caminó por el escenario...", narra la BBC, y respondió que no rechazaría una nueva contribución. 

El sujeto al que se le llama "el hombre de la NRA en la Florida" ha reiterado esa postura más de una vez con el argumento de que "el problema no es el arma de fuego, es el lunático". En 2016, la NRA destinó más de un millón de dólares a la campaña de reelección del Rubio y según estimó el diario The New York Times, figura entre los diez senadores que más se han beneficiado de la NRA. El dato del 2016 es apenas el de aquel año trágico… Más de 3,3 millones de dólares ha dado la NRA a las campañas políticas de su predilecto Marco Rubio.

Por cierto, cuando la actual administración en la que el floridano ejerce tanta influencia susurradora de políticas reaccionarias, hay que seguir sacándole sus trapitos sucios. El hijo de inmigrantes no para mientes en sustentar la represión a quienes desde el sur continental van en busca del llamado "sueño americano" que se les ha convertido en terrible pesadilla. Las prisiones para los migrantes crecen en Estados Unidos y es un despreciable negocio que también para la población en general ha ido cayendo en manos privadas. 

Pues sepa al respecto que en 2015 se conocieron de sus vínculos con Geo Group, el segundo gran operador de esa lucrativa empresa, y cuando un periodista investigador de las influencias en quienes gobiernan, con el cinismo que parece ser parte intrínseca de su proceder, Marco Rubio dijo: "Yo no invierto en la agenda de otros, ellos invierten en mi agenda". Apenas esta nota al margen, demostrativa de qué se compra con las donaciones: cuando estaba en sus pininos políticos y presidía la Cámara de Representantes del Estado de Florida, tomó decisiones que favorecieron el contrato estatal de 110 millones de dólares que Geo Group, con sede en Boca Ratón, obtuvo entonces.

Favor con favor se paga, ¿o no?, de manera que entre otros intercambios, en 2018 fue uno de los legisladores que votó en contra de la First Step Act, sobre la reforma penitenciaria federal y la mejora de condiciones de rehabilitación, por lo tanto su voto protegía indirectamente los intereses de las prisiones privadas, entre ellas a su donante Geo Group que en 2021, por ejemplo, por decisión de un jurado federal, debía pagar 17,3 millones de dólares a inmigrantes detenidos por condiciones laborales abusivas dentro de su centro de detención con fines de lucro en Washington.

"Israel" sionista en sus preferencias

En política exterior, Rubio considera que el "Israel" sionista merece el apoyo incondicional de Estados Unidos. Lo ha hecho como senador y lo reafirma como secretario de Estado de Trump. Esa línea y los vínculos cada vez más fortalecidos con el lobby judío, lo adquirió cuando era estudiante de Derecho y sus prácticas las realizó con la representante Ileana Ros-Lehtinen —sí, la loba feroz que auspició el secuestro del niño Elián González—, furibunda sustentadora del sionismo.

Pues bien, en octubre de 2015, el periódico israelí The Times of Israel publicó que el principal patrocinador de Rubio es un expresidente de la Federación Judía de Miami, el multimillonario magnate de la venta de automóviles, Norman Braman, quien financió su fracasada campaña en busca de la candidatura republicana a la presidencia de EE. UU., y también financió la agenda legislativa del joven senador, lo contrató como abogado, y a su esposa (una exanimadora de los Miami Dolphins) como asesora filantrópica, financió su puesto como profesor universitario y lo ayudó con sus finanzas personales. 

Simple: en 2010, Braman y Rubio viajaron juntos a "Israel" poco después de la elección de Rubio al Senado de Estados Unidos, pero no es el único, también es preferido por Sheldon Adelson, magnate judío de los casinos, quien gastó entre 100 y 150 millones de dólares de su fortuna, estimada entonces en 32 mil millones de dólares, en apoyar a los republicanos en la campaña presidencial de 2012. Israel Hayom, el periódico israelí propiedad de Adelson, ha sido habitualmente "adulador" de Rubio. Y tampoco es el único que aplaude con dólares la preocupación de Rubio sobre el tema israelí, donde destaca desde hace tiempo su oposición intransigente al acuerdo nuclear con Irán que firmara Obama y otros países con el Gobierno de Teherán.

Rubio afirma que "Israel" debería recibir el apoyo incondicional de Estados Unidos. Al igual que prácticamente todos sus compañeros candidatos republicanos a la presidencia, ha adoptado una postura intransigente respecto a "Israel", criticando duramente el trato que la administración Obama ha dado al país y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Por aquellos años, la representante Debbie Wasserman Schultz, presidenta del Comité Nacional Demócrata, criticó duramente a Rubio por realizar un evento de recaudación de fondos en Yom Kippur en la casa de Texas de Harlan Crow, un filántropo conservador cuya colección de arte incluye dos obras de Adolf Hitler, un ejemplar firmado de Mein Kampf y "un armario lleno de vajilla y mantelería usada por el líder nazi". 

Ud. simplemente tome nota para entender lo que ahora sucede en la región del Medio Oriente, el genocidio de los palestinos en Gaza y la guerra cotra Irán, de apenas alguas anécdotas en el currículo de Marco Rubio.

Fuente: https://espanol.almayadeen.net/Articulos/2186121/los-dineros-en-la-carrera-politica-del-rubio-de-miami

 

Del orden de posguerra al nuevo mundo multipolar: el desafío en ciernes

Carmen Parejo Rendón

Publicado RT: 6 may 2026 15:16 GMT

Ochenta y un años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el orden internacional surgido en 1945 atraviesa un momento de creciente cuestionamiento. Instituciones como la ONU y buena parte de la arquitectura económica impulsada tras la guerra siguen marcando el funcionamiento del sistema internacional, aunque las profundas transformaciones económicas y geopolíticas de las últimas décadas han intensificado el debate sobre su capacidad para responder a la realidad actual.

La efeméride del 8 o 9 de mayo —según se conmemore en Europa occidental o en Rusia— ofrece, en este sentido, una oportunidad para volver sobre las contradicciones que han atravesado el sistema internacional desde entonces.

La victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial dio paso a un nuevo orden internacional marcado por la coexistencia de dos proyectos políticos, económicos y sociales antagónicos. En ese contexto nacieron tanto la ONU como la arquitectura económica impulsada en Bretton Woods, profundamente condicionadas por la correlación de fuerzas surgida de la guerra.

La Unión Soviética desempeñó un papel central tanto en la derrota del nazismo como en la configuración del equilibrio de posguerra. El frente oriental concentró la mayor parte del esfuerzo militar contra la Alemania nazi, y el enorme coste humano y material asumido por la URSS hacía imposible construir el nuevo orden internacional al margen de Moscú.

La propia estructura de Naciones Unidas reflejó esa realidad. El derecho de veto en el Consejo de Seguridad —hoy muy cuestionado, especialmente por la instrumentalización que Estados Unidos hace de él— fue concebido originalmente para impedir la imposición unilateral de un solo bloque en un contexto de creciente confrontación internacional.

La propia estructura de Naciones Unidas reflejó esa realidad. El derecho de veto en el Consejo de Seguridad —hoy muy cuestionado, especialmente por la instrumentalización que Estados Unidos hace de él— fue concebido originalmente para impedir la imposición unilateral de un solo bloque en un contexto de creciente confrontación internacional.

La Guerra de Corea evidenció hasta qué punto el funcionamiento efectivo de la ONU dependía de esa correlación de fuerzas: la ausencia temporal de la delegación soviética —en protesta por la exclusión de la República Popular China de Naciones Unidas— permitió aprobar en 1950 la intervención militar encabezada por Estados Unidos bajo bandera de la ONU. Una guerra que dejaría millones de muertos y buena parte de la península coreana devastada, en uno de los episodios más controvertidos y menos conocidos de la historia del organismo internacional.

Pero la disputa también atravesaba el terreno económico. La URSS, pese a haber participado en las negociaciones iniciales, rechazó integrarse en el sistema de Bretton Woods al considerar que las nuevas instituciones financieras internacionales quedaban subordinadas a los intereses estratégicos de Washington. Mientras tanto, el FMI y el Banco Mundial se consolidaban como pilares de un orden económico internacional cada vez más articulado en torno al predominio estadounidense.

Las tensiones internas del propio sistema terminaron erosionando aquel frágil equilibrio. En 1971, Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro, poniendo fin al sistema monetario de Bretton Woods e inaugurando una nueva etapa marcada por la expansión de los mercados financieros internacionales, la creciente financiarización de la economía mundial y la consolidación del dólar como eje del sistema financiero global.

Durante décadas, ese sistema logró sostener cierta estabilidad internacional, no solo por la existencia del bloque socialista, sino también por el avance de los procesos de descolonización y la emergencia política del Tercer Mundo. La incorporación a Naciones Unidas de decenas de nuevos Estados surgidos de la descolonización en Asia y África transformó progresivamente la composición del organismo y amplió el peso político de los países periféricos dentro de la Asamblea General. En ese contexto, la Resolución 1514, aprobada en 1960, reconoció el derecho de los pueblos a la autodeterminación y expresó el avance de las luchas anticoloniales en el sistema internacional. Sin embargo, casos como Palestina o el Sáhara Occidental muestran hasta qué punto aquel proceso quedó incompleto.

Las tensiones internas del propio sistema terminaron erosionando aquel frágil equilibrio. En 1971, Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro, poniendo fin al sistema monetario de Bretton Woods e inaugurando una nueva etapa marcada por la expansión de los mercados financieros internacionales, la creciente financiarización de la economía mundial y la consolidación del dólar como eje del sistema financiero global.

Para sostener esa nueva arquitectura monetaria, Washington reforzó durante los años setenta su alianza estratégica con las principales monarquías petroleras del Golfo, especialmente Arabia Saudita, impulsando un modelo en el que el comercio internacional de petróleo pasó a realizarse mayoritariamente en dólares. Este mecanismo —conocido como sistema del petrodólar— permitió mantener una demanda global permanente de la moneda estadounidense incluso después del abandono del patrón oro, reforzando así la capacidad financiera, monetaria y geopolítica de Estados Unidos.

Desde entonces, el control de los recursos energéticos y de las rutas financieras internacionales pasó a ocupar un lugar central en la política exterior estadounidense. Buena parte de los conflictos y tensiones geopolíticas de las últimas décadas no pueden entenderse al margen de esa realidad, especialmente en regiones estratégicas como Asia Occidental o América Latina. Las tensiones con países productores de petróleo que han buscado aumentar sus márgenes de autonomía económica y financiera —como Irán, Irak o Venezuela— también deben entenderse en el contexto de la centralidad del dólar y de la disputa por el control energético global.

Las intervenciones militares en Yugoslavia, Irak o Libia reflejaron también ese escenario de predominio occidental sin contrapesos comparables. Sin embargo, las transformaciones económicas y geopolíticas de las últimas décadas han comenzado a alterar nuevamente ese equilibrio.

La desintegración de la Unión Soviética alteró profundamente la correlación de fuerzas internacional. Sin un contrapeso político, económico y militar capaz de limitar la hegemonía occidental, se consolidó el llamado 'orden internacional basado en reglas', concepto promovido por Estados Unidos y sus aliados occidentales para legitimar un escenario de predominio prácticamente unipolar tras el final de la Guerra Fría. En este nuevo contexto, organismos como el FMI y el Banco Mundial reforzaron su papel en las políticas de ajuste e intervención económica sobre numerosos países periféricos, profundizando dinámicas de dependencia financiera y transferencia de riqueza hacia los grandes centros económicos.

Las intervenciones militares en Yugoslavia, Irak o Libia reflejaron también ese escenario de predominio occidental sin contrapesos comparables. Sin embargo, las transformaciones económicas y geopolíticas de las últimas décadas han comenzado a alterar nuevamente ese equilibrio.

El ascenso de China, la consolidación de alianzas como los BRICS y la creciente búsqueda de mayores márgenes de autonomía económica y política por parte de numerosos países del Sur Global reflejan el desgaste progresivo del orden unipolar surgido tras el final de la Guerra Fría.

El sistema internacional construido tras 1945 nunca permaneció inmóvil. La crisis económica de los años setenta transformó profundamente la arquitectura financiera internacional; la desintegración de la Unión Soviética consolidó durante décadas un escenario de hegemonía occidental bajo liderazgo estadounidense; y hoy, el ascenso de nuevas potencias y el desgaste relativo de esa hegemonía vuelven a abrir una etapa de transición e incertidumbre.

Sin embargo, la multipolaridad por sí sola no elimina las desigualdades estructurales que atraviesan la economía mundial. El funcionamiento del sistema internacional sigue marcado por mecanismos de dependencia vinculados al control monetario, los flujos financieros, la deuda, el comercio desigual o el peso de las grandes instituciones económicas internacionales. En ese sentido, la disputa actual no es únicamente geopolítica, sino también económica: la posibilidad de construir un orden internacional más equilibrado dependerá en gran medida de la capacidad de los países periféricos para ampliar sus márgenes de autonomía económica y financiera.

La historia de las últimas décadas muestra, en definitiva, que las instituciones internacionales solo logran sostenerse mientras reflejan una determinada correlación de fuerzas económicas, políticas y militares. Pero el acelerado desplazamiento del peso económico y geopolítico mundial hacia nuevas potencias y regiones está erosionando cada vez más la capacidad de las estructuras surgidas tras 1945 para ordenar y estabilizar el sistema internacional.

Debates como la reforma de Naciones Unidas o el papel de las grandes instituciones financieras internacionales probablemente se intensificarán en los próximos años, en un contexto marcado por la transición hacia un escenario más multipolar. La cuestión de cómo reorganizar el sistema internacional sigue abierta y, como ha ocurrido en otros momentos históricos, el principal desafío será evitar que esa transformación vuelva a producirse a través de una gran confrontación internacional.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

Fuente: https://actualidad.rt.com/opinion/carmen-parejo/603465-orden-posguerra-nuevo-mundo-multipolar-desafio

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Guerra de EEUU e Israel contra Irán (28 de febrero de 2026 – actualidad)

De las negociaciones a la guerra: EEUU e Israel lanzan una ofensiva contra Irán

El 28 de febrero de 2026, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), junto con las FFAA de EEUU, iniciaron una operación militar denominada Furia Épica contra Irán, alegando el desarrollo por parte de la República Islámica de un programa nuclear.

Teherán sostuvo de manera constante el carácter pacífico de dicho programa, apelando al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), y expresó su disposición a congelar el enriquecimiento de uranio y someter sus instalaciones al control del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque rechazó desmantelar por completo su infraestructura. Por su parte, Estados Unidos insistía en alcanzar un 'cero nuclear'.

El presidente estadounidense, Donald Trump, definió como objetivo de la operación la eliminación de la presunta amenaza procedente de Irán.

La última ronda de negociaciones entre Irán y EEUU, celebrada el 26 de febrero en Ginebra, fracasó, tras lo cual la vía diplomática dio paso a la acción militar.

Primer día de la guerra y asesinato del líder supremo de Irán

El 28 de febrero de 2026, varias ciudades de Irán —Teherán, Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah— fueron alcanzadas por explosiones. La residencia del líder supremo, Alí Jameneí, quedó completamente destruida tras un impacto directo.

Israel declaró haber llevado a cabo un ataque preventivo contra Irán. Los objetivos fueron las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán, así como cuarteles de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), bases de la defensa antiaérea y complejos de la industria militar. Israel denominó a su operación militar Rugido del León. Han surgido pruebas documentadas de que los misiles impactaron no solo en objetivos militares, sino también en infraestructura civil iraní.

EEUU atacó a las FFAA iraníes con misiles Tomahawk lanzados desde buques de guerra, empleando también drones y sistemas lanzacohetes multiples Himars. Los destructores de misiles guiados USS Spruance, USS Frank E. Petersen y USS Milius atacaron posiciones en Irán. En total, durante los dos primeros días de guerra, los buques estadounidenses lanzaron hasta 200 Tomahawks. No se precisó el número de interceptaciones por parte de Irán.

Netanyahu calificó la operación contra Irán como una lucha de los "chicos buenos" (él mismo y Trump) contra los "malos" (Irán). El ataque de EEUU e Israel supuestamente ayudará al "valiente pueblo iraní a tomar las riendas de su destino", con la expectativa de un cambio de régimen en el país, declaró el líder israelí.

El presidente de EEUU, Donald Trump, estrecha la mano del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al término de una rueda de prensa celebrada en Mar-a-Lago, el 29 de diciembre de 2025, en Palm Beach - Sputnik Mundo

Operación Promesa Verdadera IV

El CGRI iraní confirmó la realización de una operación de represalia denominada Promesa Verdadera IV. Durante los contrataques, fueron golpeadas instalaciones militares estadounidenses e israelíes ubicadas en Baréin, Jordania, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

Los objetivos incluyeron:

1 fuerzas navales israelíes en Haifa y la base aérea de Ramat David,

2  el cuartel general de la 5.ª Flota de EEUU en Baréin,

3 infraestructura del Aeropuerto Internacional de Dubái y del puerto de Jebel Ali en los EAU, donde se declaró un incendio,

4 instalaciones en Kuwait, cuyo ataque resultó en la muerte de tres militares estadounidenses.

Al menos el 80% de los misiles iraníes alcanzaron sus objetivos durante la primera oleada de ataques contra Israel, según fuentes periodísticas. El CGRI afirmó haber alcanzado un radar de largo alcance del sistema de alerta temprana en una base militar estadounidense en Catar.

El tránsito de buques tanque alrededor del estrecho de Ormuz se detuvo por completo. El CGRI ordenó el cierre total del estrecho de Ormuz, prohibiendo el paso a los petroleros. Posteriormente, las autoridades iraníes declararon que se permitiría el paso a países amistosos.

Tragedia en la ciudad iraní de Minab

Un video generado por IA sobre los ataques estadounidenses e israelíes contra una escuela iraní en Minab, en los que murieron 168 estudiantes

El 28 de febrero de 2026, un ataque con misiles destruyó una escuela primaria para niñas, convirtiéndose en uno de los eventos más impactantes desde el inicio de la escalada militar en la región. Dos misiles de crucero Tomahawk estadounidenses impactaron en la escuela Shajare Tayebé. Según diversas fuentes, murieron entre 168 y 175 alumnas de entre 7 y 12 años, así como profesores. Decenas más resultaron heridas.

Versiones e investigación:

Irán acusó a EEUU e Israel de cometer un crimen de guerra y calificó sus ataques de represalia del 6 de marzo como venganza por las niñas de Minab.

EEUU negó inicialmente su participación. Además, Trump sugirió que el ataque podría haber sido perpetrado por el propio Irán. Sin embargo, una investigación interna del Pentágono señaló posteriormente una alta probabilidad de que el ataque fuera llevado a cabo por militares estadounidenses.

Medios estadounidenses informaron que EEUU e Israel podrían haber bombardeado la escuela de niñas en el sur de Irán tras clasificarla erróneamente como objetivo militar, debido a un fallo de inteligencia o un error en los algoritmos de IA.

Irán confirma la muerte de su líder supremo y altos mandos militares

El 1 de marzo, los medios oficiales de Irán confirmaron la muerte del ayatolá Alí La situación frente a la Embajada iraní en Moscú tras la muerte del líder supremo del país, Alí Jameneí.

El país declaró 40 días de luto nacional. Entre las víctimas de los ataques de EEUU e Israel también se encuentran la hija, el yerno, la nieta y la nuera del ayatolá.

Asimismo, se confirmó la muerte de otros altos funcionarios: el ministro de Defensa, Aziz Nasirzade, el comandante en jefe del CGRI, Mohamad Pakpur, el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi, y el asesor del ayatolá, Alí Shamjaní.

El ayatolá Alireza Arafí fue nombrado líder supremo interino.

Escalada del conflicto

El 2 de marzo de 2026, Irán llevó a cabo una serie de ataques contra Israel y bases estadounidenses en la región, así como contra el aeropuerto de Erbil en Irak. Se escucharon explosiones en Dubái, Doha y Baréin. Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) declararon que Irán atacó 60 objetivos estratégicos y 500 instalaciones militares de EEUU e Israel, utilizando más de 700 drones y varios cientos de misiles.

La Resistencia Islámica en Irak difunde imágenes de los ataques con drones contra la base Victoria en Bagdad

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijaní, declaró oficialmente que Teherán no sostendrá ninguna negociación con EEUU.

El movimiento chií Hizbulá reanudó las operaciones de combate activo contra Israel, afirmando que los ataques son una "venganza" por el asesinato del líder supremo de Irán, Alí Jameneí. Ese mismo día, Israel atacó los barrios y suburbios meridionales de Beirut. En el ataque murió el exsecretario general adjunto de Hizbulá, Mohamad Raad.

Israel lanzó ataques con misiles sobre Beirut, teniendo como objetivo las instalaciones de Hizbulá. Como resultado del ataque, 31 personas murieron y 140 resultaron heridas.

Un caza F-15 de la Fuerza Aérea de EEUU se estrelló en el cielo de Kuwait. Medios iraníes afirmaron que fue derribado por un misil iraní, mientras que EEUU declaró que el F-15 fue blanco de "fuego amigo".

Los ataques de Irán en la región y el uso de armamento de última generación

Entre el 3 y el 10 de marzo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó ataques con misiles y drones contra la base aérea estadounidense en Baréin, además de asestar golpes contra objetivos israelíes: el cuartel general del Ejército en Cesarea, instalaciones en Bnei Brak, Petaj Tikva y Galilea Occidental, el aeropuerto Ben Gurión y el Ministerio de Defensa en Tel Aviv.

Los ataques alcanzaron un nuevo nivel, declaró el CGRI, agregando que se habían utilizado misiles estratégicos e hipersónicos (Ghadr, Emad, Fattah, Kheibar Shekan). El mando de la Fuerza Aérea señaló que, a partir de ahora, las ojivas tendrán un peso mínimo de una tonelada. Irán utilizó el nuevo misil superpesado Khorramshahr-4 (alcance: 2.000 km, ojiva: 1.500 kg) contra objetivos en Israel.

Irán llevó a cabo la 22.ª oleada de ataques con misiles Khorramshahr-4 y Fattah. El CGRI anunció la destrucción de los radares del sistema de defensa antimisiles THAAD en los Emiratos Árabes Unidos y Jordania, así como del radar FPS-132 en Catar.

El presidente iraní declaró que el país cesará los ataques contra los Estados vecinos en caso de que no se produzcan ataques desde su territorio.

Cambio de estrategia de Irán

El 11 de marzo de 2026, las FFAA de Irán anunciaron que modificaban su estrategia de guerra contra Israel y Estados Unidos, así como los principios tácticos de los golpes contra objetivos vinculados a los agresores en los territorios de los países del golfo Pérsico. Ahora los ataques se lanzarán de forma continua y no serán en ningún caso una respuesta a los bombardeos de los Ejércitos estadounidense e israelí contra la República Islámica.

Hizbulá anunció el inicio de una nueva operación contra Israel denominada Paja Devorada, lanzando 100 cohetes desde el Líbano hacia el norte de Israel. El movimiento chií e Irán calificaron este ataque como el "primer ataque coordinado". Teherán, junto con Hizbulá, asestó golpes contra más de 50 objetivos en territorio israelí.

Israel inicia una operación terrestre en el sur del Líbano

Irán ha declarado que está dispuesto a luchar contra EEUU durante más de 10 años: "Ahora se descarta una solución diplomática".

Estados Unidos emplea las tecnologías y armas más avanzadas

Una de las características distintivas de la actual operación militar ha sido el uso de tecnologías de inteligencia artificial (IA). Según un portavoz oficial del Comando Central de EEUU (Centcom), se le encarga a la IA el procesamiento inicial de datos para que identifique aquello a lo que los humanos deben prestar atención. La decisión final sobre la selección del objetivo y la ejecución del ataque la toma una persona.

El Centcom confirmó el primer uso de misiles PrSM misiless deataques precisoss, por las siglas en inglés). Se trata de una evolución de los misiles balísticos Atacms; al igual que su predecesor, se lanza desde los sistemas de lanzamiento móviles Himars, pero tiene 200 km más de alcance, llegando hasta los 500 kilómetros.

Otro estreno corresponde a un nuevo desarrollo: el dron kamikaze LUCAS, un clon del conocido dron iraní Shahed. Según los medios, el coste por unidad es de unos 35.000 dólares.

División en la comunidad internacional

La operación militar contra Irán ha intensificado la polarización global en medio de otros conflictos y crisis. Mientras que los socios de Irán —Rusia y China— condenaron el ataque, los aliados occidentales y regionales de Estados Unidos responsabilizaron de la escalada al país persa, que lleva a cabo ataques de respuesta.

La reacción de Rusia no se hizo esperar: ya el 1 de marzo, Putin expresó sus condolencias al presidente de Irán, Masud Pezeshkián, por el asesinato del líder supremo de la república, Alí Jameneí, y de miembros de su familia, subrayando que el crimen se cometió con una cínica violación de todas las normas de la moral humana y del derecho internacional. Putin también reafirmó la postura de principio de Rusia sobre la necesidad de un cese inmediato de las hostilidades, el rechazo a métodos de fuerza para resolver los problemas en torno a Irán y en toda la región de Oriente Medio, así como el pronto retorno a la vía del arreglo político-diplomático.

Alemania, Francia y el Reino Unido declararon no estar implicados en los ataques contra Irán, pero condenaron los golpes iraníes.

Italia y España mostraron una evaluación más prudente de la situación.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, declaró que la postura del Ejecutivo es "no a la guerra", después de que Donald Trump expresara su decepción con España por no haber puesto a su disposición sus bases para atacar Irán.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, condenó la agresión de EEUU e Israel contra Irán

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, condenó a EEUU e Israel por los ataques contra Irán durante su intervención en el Parlamento en Roma. Calificó la campaña militar en Oriente Medio como parte de una creciente tendencia de intervenciones unilaterales, "que exceden el marco del derecho internacional".

La primera ministra italiana, Meloni, condenó a EEUU e Israel por los ataques contra Irán durante su discurso en el Parlamento de Roma el 11 de marzo de 2026

Reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y crisis petrolera

Tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán, el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se redujo drásticamente, mientras que las aseguradoras comenzaron a elevar las primas de guerra y revisar las coberturas ante el aumento de los riesgos de seguridad. No existe un bloqueo formal, pero el mercado se enfrenta a una parálisis de facto del transporte debido a estas amenazas.

El estrecho de Ormuz es un corredor estratégico clave: por él pasa el 30% del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) y cerca del 20% del petróleo y sus derivados. En medio del incremento de los riesgos, las principales navieras de Alemania, Japón, Francia y otros países suspendieron el tránsito por esta ruta.

Las autoridades iraníes han afirmado que el país mantiene su soberanía marítima en el estrecho de Ormuz. Con los buques que lo atraviesan, Irán actúa conforme a los protocolos internacionales, pero las embarcaciones comerciales utilizadas por "otros Estados con fines militares" serán "identificadas" y "no se les permitirá operar".

Posteriormente, Irán señaló que cualquier país árabe o europeo que expulse de su territorio a los embajadores de Israel y Estados Unidos obtendrá plena libertad y derecho de paso por el estrecho de Ormuz.

Balance de víctimas del conflicto al 8 de abril de 2026:

El conflicto ha provocado graves pérdidas humanas y una crisis humanitaria a gran escala.

Conforme a datos oficiales de las autoridades iraníes, más de 3.000 civiles han muerto y al menos 37.500 personas han resultado heridas.

El balance de muertos y heridos por las acciones militares en Oriente Medio

El número total de víctimas directas en toda la región ha superado las 3.000. Sin embargo, la catástrofe humanitaria dentro de Irán es aún mayor: de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, hasta 3,2 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, convirtiéndose en desplazados internos.

Golpe a la élite: en Irán explican por qué la muerte de Larijaní no cambiará el equilibrio de poder

El asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijaní, el 17 de marzo, no causará un daño crítico al liderazgo del país, declaró el ministro de Exteriores iraní, Abás Aragchí.

"No sé por qué los estadounidenses y los israelíes aún no lo han entendido. La República Islámica de Irán tiene una estructura política sólida, con instituciones políticas, económicas y sociales consolidadas", apuntó. Aragchí también recordó el asesinato del líder supremo, Alí Jameneí, el 28 de febrero, tras el cual el sistema continuó funcionando.

La Cancillería persa tildó el asesinato de Larijaní de un acto terrorista e instó al Consejo de Seguridad de la ONU a traer ante la justicia a los responsables.

Pérdidas económicas en el contexto del conflicto con Irán

La primera semana de combates costó al presupuesto estadounidense al menos 11.300 millones de dólares. Se trata principalmente de gastos directos en munición: solo en los dos primeros días, el Pentágono utilizó armamento de alta precisión por valor de 5.600 millones de dólares (por ejemplo, las bombas planeadoras AGM-154 cuestan hasta 836.000 dólares por unidad). Cada día, EEUU destina alrededor de 1.000 millones de dólares a la guerra contra Irán.

La Administración Trump se prepara para solicitar al Congreso 50.000 millones de dólares adicionales. Sin embargo, dentro del propio poder legislativo no hay consenso: los demócratas exigen aclarar la estrategia, mientras que parte de los republicanos teme un gasto descontrolado. Algunos en la Administración consideran que incluso esos 50.000 millones son una estimación a la baja.

Mercado petrolero

El precio del crudo de la marca Brent en la bolsa de Londres superó los 100 dólares por barril el 12 de marzo, su nivel más alto desde el verano de 2024. La causa son las hostilidades en el golfo Pérsico: ataques contra petroleros frente a las costas de Irak provocaron la paralización temporal de los puertos iraquíes y la evacuación de una terminal en Omán. El mercado reacciona con mayor intensidad al riesgo de interrupciones en el suministro a través del estrecho de Ormuz que a los intentos de estabilización (como la decisión de la Agencia Internacional de la Energía de liberar reservas).

Subida del precio del oro

En un contexto de inestabilidad geopolítica, los inversores se refugian en activos seguros. El oro alcanzó un nuevo máximo histórico, situándose en 5.213 dólares por onza (+77% interanual). Le siguieron la plata (hasta 88,59 dólares) y el platino (hasta 2.202 dólares). Fitch Ratings elevó su previsión para el oro en 2026 hasta los 4.500 dólares por onza, explicándolo por las compras activas de bancos centrales e inversores.

Fuente: https://noticiaslatam.lat/20260320/guerra-de-eeuu-e-israel-contra-iran-28-de-febrero-de-2026--actualidad-1172638383.html

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